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Tema: Escritos dirigidos a toda Iberoamérica
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Trabajo público y trabajo privado
Llamo trabajo público a laborar profesionalmente para el Estado,sus Administraciones,o sus empresas,que en este caso se llaman públicas.Y denomino trabajo privado laborar para sí mismo,o para emprearios particulares.
El trabajo público era inestable hasta que,bien entrado el siglo XIX,se creó la función pública,el funcionariado,(civil service en los países anglosajones),como medio de deslindar trabajo público y política electoral y electoralista.Es decir,hasta entonces todo Partido que ganaba unas elecciones nombraba funcionasrios a sus votantes,afiliados o simpatizantes;lo que obligaba a que cada trabajador público se afiliara o simpatizara con un Partido político concreto.Hoy quedan reminiscencias de esto,ya que se cubren como funcionarios todos los cargos públicos,excepto los directivos.Con lo que cada Partido nombra afiliados o simpatizatres en los ministerios (secretarías) desde Director General para arriba,siendo también políticos los cargos directivos de las empresas opúblicas.Y hemmis ido a mucho más:los Estados de Partidos,que son todos los que se autodenominan democráticos,han politizado a la justicia,haciendo que el “Gobierno de los Jueces”,constitucionalmente apolítico,sea político,por cuanto sus magistrados son nombrados por el Parlamento,a propuesta de los Partidos políticos.Llegándose ya a nombrar políticamente,por prorrateo,a casi todos los magistrados de Audiencias y Tribunales Superiores de Justicia.Con lo que no estamos tan lejos del siglo XIX,incluso en la Europa Occidental que inventó el funcionariado (civil service).
Y el trabajo privado sigue siendo regulado por el derecho del trabajo,que sigue privilegiando al trabajo frente al capital,para darle más estabilidad,lo que nunca me ha giustado,pues no es justo.Llegando a estar manejado por los Sindicatos,que son una verdadera mafia en USA,y una perenne confrontación marxista en Europa
Trabajo público y trabajo privado tienen,pues,tantas imperfecciones como el capitalismo,y mal puede llegarse a la tan ansiada justicia social,si no se vuelve a la armonía capital-trabajo que debe caracterizar a toda empresa que se precie de serlo
He dicho que el capitalismo de lo que se llama Primer Mundo ya no es decimonónico,porque ha asumido muchas o todas las demandas laborales que propuso el marxismo,y lo ha hecho incluso porque sabe que el poder adquisitivo de los trabajadores redunda en mayores ventas,lo que repercute en biestar social para todos
Cierto que el ultraliberalismo económico contra el que despotrica la antiglobalización ha privado al trabajador privado de privilegios que le habían concedido otras teorías (las keneysianas,por ejemplo),más acordes con lo que se está llamando socialdemocracia.
Cierto,pues,que ese ultraliberalismo ha desembocado en la imparable globalización del gbran capirtal,la mayoría de las veces especulativo,habiéndose formado ese capital mediante privatizacioners de antiguas empresas públicas.Pero porque las emprersas públicas no eran rentables,producían cuantiosas pérdidas que tenían que asumir y “enjuagar” los Presupuestos del Estado,lo que no gustaba,ni gusta,a los contribuyentes.
De ahí que yo,cuando aspiré a ser Estadista,hombre de Estado,pensara que había que modificar la legislación,para equiparar jurídicamente el trabaajo público y el trabajo privado.Y,como es lógico,el primer inconveniente era la estabilidad del funcionariado,no gustándome,repito,ni los privilegios tradicionalmente otorgados al trabajo en el derecho laboral,que regulan el trabajo privado.
Había que llegar,pues,a una confluencia trabajo público-privado,en la que la estabilidad del funcionario público se compaginara con la supuesta rentabilidad del trabajador privado.Y,como estamos ya en la era de la globalización,había que aceptar que una empresa no puede ser competitiva si no se globaliza también la legiislación laboral
La solución era,pues,legislar el trabajo,tanto el público como el privado,creándose un derecho laboral internacionalizado.Por eso enseguida inventé mis cinco únicos supra estados,y unaONU armonizándolos.Con lo que ya teníamos,aunque sólo en mi mente,la justicia social entre capital y trabajo,el comercio justo nacional e internacional,los planes de desarrollo,y toda una globalización que no necesitaba de antiglobalización alguna,porque todo era progreso humano,con respero tanto de la propiedad privada,como de los derechos humanos
No me asustan ya las multinacionales,aunque me siguen asustando los Estados.Un ejemplo reciente,la frustrada fusión Endesa-Iberdrola,dos empresas eléctricas españolas,a las que el Consejo de Ministrios español,tras trámites estatales anteriores,ha privado de convertirse en la cuarta multinacional del ramo,por querer regular el estado Español lo que se llama competencia interempresarial dentro de España
Y surgió la competencia,como medio de controlar al capitalismo privado,y hacerlo menos especulativo,olvidándonos de las Bolsas,e incluso del invento de las OPAS,que es donde reside el verdadero capitalismo especulativo
Clamar contra la Bolsa,que es un simple mercado de valores,es querer atentar contra la libertad de mercado
Pero clamar contra el capitalismo especulativo ya sí es más justo y conveniente,porque una empresa económica no debe ser especulación,sino armonía laboral y jurícica entre capital y trabajo,para fabricar bienes o producir servicios,a precios razonables.Y a esto es a lo que sigo llamando capitalismo social,que es el que yo reconozco y defiendo,como parte que es del derecho a la propiedad privada,simepre que se haya adquirido por medios lícitos:herecia,ahorro,trabajo.
No conozco mucho el Tercer Mundo,pero creo que México,frontera con el país más industrializado y tecnificado del planeta,quiere implantar el “civil service”,lo que me induce a pensar que no tiene aún funcionariado.Y,desde luego,sin un funcionariado bien pagado,es imposible desterrar la corrupción que siempre ha caracterizado a todo funcionario mal pagado.Aunque deba recordar que hoy ersa corrupción xiste,precisamente,en las altas esferas del Estado:entre los cargos públicos nombrados políticamente por los Partidos que ganan las elecciones.Aunque sólo sea como medio de financiar lios Partidos políticos.Que tampoco quiero que sean financiados por los Presupuestos del Estado.
La globalización no tendría antiglobalización si tuviésemos Estados que no sean de partidos políticos,y por eso pensé siempre en una Internacional de Partidos Democráticos,
abiertos a la totalidad de la ciudadanía,y en unas leyes electorales que representasen a la abstención,para que los Parlamentos,los Ayuntamientos,y las Corporaciones Públicas de miembrfios elegidos,representasen fialmente la proporcionalidad de voto,abstención incluída.Pues sigue siendo ademorático que cinco decidan por diez,y que encima se premie a la mayoría votante (Ley d´Hont),con el pretexto de institucionalizar mayorías parlamentarias
Y llegamos a otro defecto de la actual “democracia”:decide la mitad mas uno (mayoría simple)u otras mayorías más cualificadas,unque exista también su contrapartida del veto.Con lo que de los cinco electores que votaron,sin decisivos y decisorios sólo tres.
No es mucho lo que se piensa en política,tal vez porque son pocos los pensadores dedicados hoy a ella.De ahí que se copie lo hecho por otros,e incluso se imponga esa copia.
Recuerdo a este respecto mi estancia en Inglaterra en el verano de 1975,en la que me sentí más inglés que español,pero en la que el gerente de uno de los hostales en que me hospedaba me reprochaba que en españa no tuviésemos democracia,cuando yo estaba alegrándome de que en España no tuviésemos tantas huelgas laborales como veía en Inglaterra.Y es que nosotros teníamos una “democracia orgánica”,que no era “democracia de partidos”,y Europa nos condenaba,por creernos fascistas.Y todo ese fascismo residía en que se votaba como cabeza de familia,o como profesional,o como Sindicato Único,defensor por igual del capital y del trabajo.
No voy a defender ese pasado ítalo-español,yo que,precuisamente,tanto odié a Franco,hasta que la actual partitocracia,o Estado de Partidos,me ha confirmado lo que me enseñaron sobre los Partidos políticos,distintos a los que yo sigo llamando Partidos Democráticos
Pero el título de este escrito sigue siendo trabajo púbñico,y trabajo privado.En suma,trabajo.
Demostrado que la empresa pública es menos rentable que la privada,hay que privatizarla.Pero seguirán siendo competencias del Estado la Seguridad Social del trbajador,las infraestructuras empresariales,incluso una acertada planificación,que evite la competencia no rentable.Es decir,el estado sí tiene que tutelar a la emprea privada,permitiendo que incluso sea rentable,que ontenga un os beneficios mínimos que aseguren capñitalización,expansión empresarial,y reparto justo de beneficios al propietario,aunque éste sea acionista.De ahí que vuelva a clamar contra esos inven tos de suprimir el dividendo para aumentar el valor de las ac ciones,o incluso las “stock options” (o como se llamen).Pero siempre defendí,y tal vez inventé,la participación del trabajador en el accionariado de su empresa:qujiero decir que entregaba al trabajador acciones de la Empresa como parte del salario,pero a su valor bursátil.Accionbes que el trabajador podía conservar o vender en Bolsa,pero no como especulación,sino como mercado.
Abogo,pues,por una nueva legislación laboral en la que,por cuanto la empresa tiene que estar privatizada,exista armonía entre capital y trabajo,limitándose tanto el beneficio empresarial como el salario,a fin de que la empresa pueda ser competitiva.
Y abogo,igualmente,por compaginar la estabilidad laboral propia del funcionariado (civil service),con la rentabilidad que se supone al trabajador privado,dentro de una globalización del derecho laboral,en la que no se pueda despedir a ningún trabajador por sus ideas políticas,que son libertades constitucionales,pero sí se le exija productividad y eficacia,sea trabajador público (civil service),sea trabajador privado.
Y no olvidemos que empresa pública y privada necesitan también trabajadores eventuales,para trabajos muy concretos y determinados,que no pueden ser fijos o estables.De ahí que deban seguir existiendo las Agencias de Contratación Temporal,encargadas de seleccionar a y para las empresas esta clase de trabajadores eventuales.
De nuevo hemos llegado a la conclusión de que,frente a la globalización capitalista,lo que se necesita no es una antiglobalización marxista,sino un Estado social y de derecho,que globalice también capital y trabajo.No oponiéndolos,sino armonizándolos.Y siendo a su vez empreario de la Seguridad Social,de las infraestructuras,y de cuanto necesita toda empresa para subsistir y expandirse.
Resumiendo,el marxismo debe ser ya pasado histórico,producto del siglo XIX.