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Tema: Vergüenza, drogadictos de primera y tiraos???
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He sentido auténtica vergüenza al leer el siguiente artículo que os transcribo, alquien me podría hacer comprender?
El Ideal de Granada LOCAL
Los cocainómanos ya se tratan en una sala separada al resto de adictos El CPD inicia las terapias, por primera vez, con personas ludópatas Terapias para curar la ludopatía
José R. Villalba • granada
El perfil del adicto a la cocaína no se corresponde ya con el de hace 15 años. Jóvenes de clase media y personas de mayor edad, casadas y con trabajo, son los nuevos modelos de los consumidores habituales de esta droga. El Centro Provincial de Drogodependencias -CPD- ha comenzado la terapia con estos individuos en una sala aislada al resto de dependencias, donde se tratan otras adicciones. La falta identificación de los nuevos cocainómanos con el toxicómano tradicional ha impulsado la nueva experiencia, con el fin de evitar el rechazo de los afectados y sus familias a recibir tratamiento en un recinto identificado como el lugar donde acudía el 'yonqui' de las capas más desestructuradas de la sociedad a deshabituarse del uso y abuso de una droga ilegalizada.
Durante los últimos quince años, los profesionales del Centro Provincial de Drogodependencias -CPD- han tratado en las mismas dependencias y con los mismos profesionales a todo tipo de adictos a las drogas ilegalizadas. Ahora ya no es así. Y no por capricho, sino movidos por la realidad que imponen los nuevos modelos de consumidores.
La mayoría de los cocainómanos ya no pertenecen a las clases bajas ni viven en las zonas marginales de la ciudad. Hay dos tipos: «El joven de clase media y alta, iniciado en el consumo de éxtasis y cannabis, que da el salto a la cocaína; y la persona de edad media -entre los 30 y 40 años- casado y con trabajo, asentado desde hace tiempo en una estabilidad, que está a punto de perder», advierte Antonio Torres, director del CPD.
Los profesionales del centro han podido constatar, desde hace años, el manifiesto rechazo de las familias de los nuevos cocainómanos para acudir a las terapias de sus más allegados, sobre todo, por el temor a compartir un espacio con los siempre desprestigiados yonquis. Los tiempos han cambiado. El comportamiento de los nuevos adictos a la cocaína también. «Los más jóvenes recurren a pequeños hurtos a la familia, acompañados de mentiras para conseguir dinero», refiere Torres. Antes, se iba más lejos. La prueba más fehaciente está en las cárceles, donde el 80% de la población reclusa padece adicción a las drogas ilegalizadas en España.
Inmediatez
«Hemos roto con el anterior modelo de tratamiento, creando una unidad específica para estas personas». Uno de los principales beneficios: «La inmediatez del tratamiento». Según llegan, y «llegan muy angustiados», se inicia una desintoxicación apoyada con fármacos, para pasar posteriormente a las sesiones de terapia, donde el sostén afectivo de la familia, ya sean padres o pareja, resulta determinante para acelerar el proceso terapéutico. Ya no tendrán que compartir la espera con adictos a la heroína, a los psicotrópicos o cualquier otra sustancia. Tampoco sus familias. Será todo más fácil. Tendrán una sala específica donde profesionales especializados en este tipo de toxicomanías dirigirán sus terapias. «Uno de los principales objetivos pasa por devolverles la confianza», para ello «se garantiza la absoluta confidencialidad durante el tratamiento», dice Torres, a unos individuos «que no se identifican con el toxicómano típico», y hasta este detalle ha contado para el CPD, optando por crear «un acceso diferente» a la nueva unidad del utilizado habitualmente para llegar a las salas de terapia tradicionales.
Los especialistas iniciaron, días atrás, las sesiones terapéuticas con un grupo de cocainómanos pequeño. «Aún es pronto para hablar de la experiencia», apostilla Torres, «pero damos un paso adelante en los tratamientos de desintoxicación», abandonando viejos modelos terapéuticos cuya efectividad se ponía en duda, debido a la nueva realidad de los modelos de adicción.
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