Dr. Chaime Marcuello
Dpto. Psicología y Sociología.
Universidad de Zaragoza.
e-mail: 'chaime@posta.unizar.es'
Home Page: http://www.unizar.es/psicosocio/chaime.html
Este artículo presenta un análisis de la relación entre las tecnologías de la información sobre todo de Internet como una World Wide Web y los movimientos sociales en una ciudad europea, Zaragoza (España). El caso a estudiar comienza hace tres años. Durante 1995, diez orgaizaciones no gubernamentales, trabajaron juntas para construir una espacio experimental en Internet. La propuesta era poner primero a las personas y construir dentro de esta gran plaza del mundo internet un lugar para la gente excluida, las ideas progresistas y las lecturas alternativas sobre nuestro planeta. Esto era reflejo del empuje social brotando desde la ciudadanía. Hoy, son veinticinco los que están gestionando esta "red libre" para trabajar, desde diferentes puntos de vista, y usar las tecnologías de la información como un medio de integración, ecológico y eutópico.
Este artículo, primero, ofrece una breve historia sobre el SPIE. Continua con la tensión entre miedos y esperanzas, expectativas y dificultades. Sigue analizando los actores sociales y sus roles. Finaliza pensando sobre las conquistas, los errores y los pasos siguientes tal y como sus protagonsitas lo expresan. Al final, hay una "coda",para teorizar sobre el cambio cultural creado en los movimientos sociales a causa de los nuevos sistemas de información y comunicación internet, correo-e , y un "epílogo" sobre la investigación en la metodología de la investigación.
This paper presents one analysis of the relationship between information technologies, specially Internet like a World Wide Web and social movements in one european city, Zaragoza (Spain). The case study started tree years ago. During 1995, ten Non-Governamental Organizations worked together to build up one experimental Site on Internet. The proposal was to put first people and to construct inside the new big square of the World Internet one place to exclude people, radical ideas and alternatives readings about our planet. This was a social pull growing up from the citizenship. Today, there are twenty five groups managing something like a "freenet" to work, from differents points of view, and using technologies of information as a integration, ecological an "eutopic" mean.
This paper, firstly, offers a short history about the SPIE. It continues with the struggle between fears and hopes, expectatives and difficulties. It follows analysing social actors and their roles. It finishes thinking about the conquests, mistakes and next steps such as their protagonists tell it. At the end, there are a "coda" to theorize about the cultural change created inside social movements because of new systems of information and communication internet, e-mail... and one "epilogue" about research's methodology of investigation.
Keywords: Internet, Technologies of Information, Social Movements, Social Actors, Investigation's Methodology...
Palabras Clave: Internet, Tecnologías de la Información, Movimientos Sociales, Actores Sociales, Metodología de Investigación...
Zaragoza es la quinta ciudad española por número de habitantes unos 700.000. Es la capital de la comunidad autónoma de Aragón. Situada en una posición estratégica en el corredor del Ebro, muy cercana a la frontera francesa y entre las comunidades más prósperas de la península: al este, el litoral mediterráneo con Cataluña y el País Valenciano, al noroeste, La Rioja, Navarra y País Vasco. Se encuentra a medio camino entre Madrid y Barcelona. Si las infraestructuras continúan consolidándose, será punto de paso de la ruta más corta entre el Levante y Francia, con lo que significa eso para el transporte de mercancias y trasiego de personas con el resto de países de la Unión Europea. Históricamente esa posición estratégica le ha dado una singularidad especial tanto a su economía, su ubicación geopolítica como en el talante de sus gentes. Zaragoza por su historia y su situación en el territorio es una ciudad mestiza. En ella se cruzan caminos y culturas.
Si nos centramos en el presente, podemos decir que Zaragoza es una ciudad viva y activa. Es la ciudad media-media en el contexto español. Un lugar adecuado para realizar sondeos de opinión y estudios de mercado. Es el laboratorio que permite formular con bastantes garantías de acierto los pronósticos para el resto de España. Es la ciudad en la que se hacen campañas de lanzamiento de productos, se estrenan nuevas películas y se experimentan campañas de publicidad. Esto nos define la ciudad como un terreno fructífero para el análisis de la sociedad española.
Por otra parte, si atendemos a los movimientos sociales zaragozanos hemos de señalar que son muy dinámicos. El tejido asociativo abarca todos los ámbitos de la vida cotidiana. Abundan las asociaciones de tipo deportivo, festivas, religiosas y culturales, pero también las organizaciones sociales reivindicativas, como las asociaciones de de vecinos, las ecologistas, las de apoyo a la insumisión, las de vocación solidaria como las de apoyo a presos, lucha contra la droga, los centros de enseñanza no formal o las ONG de desarrollo. Las ONG y colectivos populares son extraordinariamente activos a la hora de realizar actividades. Son capaces de organizar acciones creativas tanto para sacar adelante propuestas como para protestar por acciones de la administración. Su capacidad de presión social y política es notable aunque no siempre igual de eficaz.
Hasta la fecha no existen fuentes de información claras, accesibles y actualizadas de las asociaciones, aunque sea obligatorio cumplir con el registro legal si se quiere tener entidad jurídica. Es difícil recabar información oficial respecto de estos colectivos. A pesar de no poder dar una cifra total, se puede afirmar que en la vida cotidiana de la ciudad la presencia de estas organizaciones es evidente y constante. Es suficiente con un paseo para comprobarlo.
En este marco de fermento social, un grupo de diez personas vinculadas a diversos colectivos sociales comenzó (noviembre 1994-enero 1995) a reunirse para mover la iniciativa que después se ha llamado Servidor Popular Aragonés de Información Electrónica (SPIE). El promotor de las primeras reuniones fue José Mª Vigil un zaragozano afincado en Nicaragua, que sigue vinculado a diversas organizaciones de la ciudad. Pero quien en verdad articula la idea y toma el relevo es José Luis Briz A partir de ambos, se comenzó a pensar en una suma de esfuerzos para utilizar las tecnologías de la información que estaban generalizándose y llegando al conjunto de la sociedad. La idea de partida era constituir una red social que aprovechara el soporte de la nueva red tecnológica. Esta organización de organizaciones se concebía, al inicio, como foro social y como núcleo de cristalización de iniciativas para la explotación de Internet en temas de cooperación y comunicación populares. En definitiva, se estaba creando el SPIE como plataforma de dinamización social y de apropiación ciudadana del fenómeno de Internet en sí.
2. ¿Qué es SPIE?
Primero, es una asociación de organizaciones. Es una asociación sin ánimo de lucro, legalmente constituida e integrada por ONG con base en Zaragoza. Las personas que están implicadas en esta organización de organizaciones lo hacen como representantes de y no como socios individuales. Pero aquí estamos ante una paradoja práctica, que más tarde analizaremos. Esto es, formalmente, cada una de las organizaciones integradas en SPIE delega en su representante para coordinarse con el resto. En la práctica, han sido esas personas con grados diversos las que han dinamizado a sus organizaciones para implicarse en la extensión de esta innovación tecnológica.
Segundo, desde el punto de vista funcional, SPIE fue durante un año un nodo experimental de la WWW, accesible tanto mediante cualquier programa cliente con protocolo HTML como por ftp ubicado en el soporte técnico de la Universidad de Zaragoza. Tras una serie de acontecimientos, por razones de autonomía institucional y de coste económico, se aloja en el servidor homólogo de Pangea. En la actualidad, cada colectivo de la asociación SPIE diseña y organiza su documentación en páginas [http://www.pangea.org/spie] propias vinculadas al directorio común. Así, el servidor SPIE tiene una página principal desde la que se accede mediante el procedimiento descrito a la página de entrada de cada colectivo. Estos grupos son libres ajustándose a los mínimos planteados en los estatutos de la asociación de poner en sus páginas referencias a servidores de cualquier parte de la WWW que son de su interés. La página de entrada de SPIE, ha ido rediseñándose a medida que el servidor ha cobrado vida y visitas.
Tercero, en la definición que da de sí mismo el SPIE se recoge lo dicho hasta aquí, pero añade una voluntad de acción social desde lo local para transcender las fronteras. Tal y como refleja la página dedicada a presentar el proyecto: "Servidor Popular de Información Electrónica es el nombre de una organización sin ánimo de lucro integrada por ONG de Ayuda al Desarrollo, ONG Pro-Derechos Humanos y organizaciones con sensibilidad medioambiental y social, formada para gestionar un servidor de comunicaciones de uso público, destinado a difundir información sobre temas de desarrollo, cooperación , defensa de los derechos humanos y ecología, y a proporcionar un medio de comunicación y coordinación rápido y flexible a organizaciones y colectivos populares de Aragón y allende los mares". Esta voluntad de trabajar en lo próximo e ir más allá de "los mares" se hace desde el afán de coordinación con otros colectivos. La herramienta electrónica es el punto de convergencia para unos colectivos sociales que a pesar de sus diferentes objetivos se encuentran en este nuevo foro ciudadano. Por eso, no es de extrañar que se quiera implicar con otras redes equivalentes y que lo proclamen desde el comienzo:"Esta organización nace con la intención de asociarse a IPANEX, federación española de servidores alternativos. IPANEX es miembro en APC (Association for Progressive Communications). En suma, SPIE no es una iniciativa restringida al área local, sino que tiene como principal objetivo constituirse como nodo oficial de APC en Zaragoza".
Cuarto, en cuanto a los contenidos, las páginas del SPIE son un magma. Por un lado, muestran la heterogeneidad de las propias organizaciones que lo componen. Si las diez organizaciones fundadoras ya recorrían un espectro amplio de intereses, con las incorporaciones posteriores el abanico es mayor. En este momento, mayo de 1998, son veinticinco grupos. La perspectiva social se ha ampliado hasta incluir a organizaciones vecinales destancando la FABZ (Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza), el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Aragón (STEA), la FAEA (Federación de Asociaciones de Educación de personas Adultas), la sociedad de amigos del Cáñamo grupo de estudios del consumo de Hachis, el Centro Proyecto Hombre fundación dedicada a la rehabilitación de toxicómanos o grupos culturales y reivindicativos de lo aragonés. Los contenidos del SPIE son una muestra parcial pero importante de los movimientos sociales en Zaragoza. Aunque sólo son unas pocas organizaciones, pausadamente van aumentando y ganando un espacio en la plaza virtual. El SPIE en sus contenidos recupera la idea del ágora abierta a su ciudadanía. Y esto, por otro lado, nos permite señalar que la propia página principal del SPIE presenta un talante alternativo y solidario en los contenidos. Estamos ante una imagen de una ciudadanía crítica con su sociedad y con las inercias cotidianas. En un mismo espacio comparten bits, por ejemplo, la teología de la liberación, con las propuestas ecologistas y las noticias sobre conflictos de otras partes del planeta. El perfume de esta primera página es común a redes similares que están constituyéndose con ritmos muy distintos en toda Europa. Se imitan los planteamientos de APC (Association for Progressive Communications). APC, como ya es sabido, opera a nivel mundial. Está reconocida por Naciones Unidas. Agrupa a las principales redes alternativas (GreenNet, PeaceNet, etc). Tiene entre sus objetivos lograr que la información fluya desde y hacia países del Tercer Mundo, utilizando los medios disponibles (entre ellos y fundamentalmente Internet). En España, existen varios nodos de información alternativa, los más significativos agrupados en la asociación IPANEX, reconocida como partner por parte de APC. Lo que se apuntaba antes al recordar los propios textos del SPIE, ahora ya ha pasado a ser una realidad, se ha asumido la invitación para formar parte de IPANEX.
3.Expectativas y dificultades
Tres años después de aquellas primeras reuniones, el SPIE es una realidad. Cuando hace cuatro años en España Internet todavía estaba balbuciendo y apenas se conocía, el grupo impulsor del SPIE se proponía adelantarse a la explosión. Hoy la experiencia del SPIE ha supuesto que unas pocas organizaciones sociales del ámbito aragonés han generado una dinámica colectiva en la que se ha pasado de los sueños a la realidad. Las expectativas iniciales se han ido traduciendo y aplicando, no sin tropezar con las dificultades de la práctica. Pero, en cualquier caso, se ha comprobado la utilidad que presentan las nuevas tecnologías de la información. Esto ha supuesto una serie de reformulaciones del tipo de comunicación al que se accede, la velocidad de disposición y la capacidad de distribución de las mismas. Es un salto cualitativo. Como colectivos organizados han entrado en el llamado cyberespacio e intentan seguir haciendo un sitio a sus propuestas.
La tesis fundamental del grupo promotor planteaba que estamos ante una revolución tecnológica la cual, si se deja sola al pairo, provocará exclusión y agudizará las diferencias en aquellos sectores de la sociedad más vulnerables. Por tanto, es necesario aprender a moverse en esta nuevo espacio, a utilizar esta nueva herramienta y a aprovechar los recursos que facilita. Esto plantea dos tipos de expectativas: a largo plazo, la transformación social utilizando el nuevo instrumento, y a corto plazo, la alfabetización y destreza de los colectivos ciudadanos con esta herramienta.
Respecto del primero, largo plazo, la mejor muestra la encontramos en el Artículo 2º de los estatutos, cuando declara cuáles son los fines del SPIE:"a) Ser un servicio alternativo de información. b) Facilitar la intercomunicación de colectivos populares y ONG. c) Fomentar la cultura de la solidaridad. d) Construir puentes de información entre el Norte y el Sur. e) Fomentar la lucha por los derechos humanos para conseguir un cambio social que signifique la igualdad de todos los seres humanos. f) Trabajar por la paz, prevención de la guerra, eliminación del militarismo, protección del medio ambiente, promoción del desarrollo sostenible, promoción del derecho a la salud y a la educación, luchar por el avance de la democracia participativa y aumentar la resolución no violenta de conflictos". Y si algo quedaba en el tintero se remacha con el párrafo siguiente: "Cualquier otro, no específicamente reseñado, en estos Estatutos, pero que contribuya a la difusión y a la intercomunicación entre grupos y asociaciones sin fines de lucro para extender una cultura de la solidaridad y de desarrollo, humano y social". Esto muestra un espíritu idealista y utópico respecto del mundo en su conjunto. Enlaza con una visión optimista de Internet como espacio tecnológico y social.
Respecto del segundo, a corto plazo la superación del temor al ordenador y la inmersión en el manejo de los navegadores y del correo electrónico ha sido todo un éxito. Al menos una o dos personas por organización han descubierto el océano de Internet y su realidad. Uno o dos que pasan a convertirse en agentes multiplicadores y difusores de la cuestión tanto hacia dentro de su asociación como hacia otras. Un éxito modesto y básico.
Y entonces podemos pasar a revisar la situación actual. En principio, las expectativas de las personas implicadas en el SPIE eran unas proyecciones, desigualmente fundadas, de quienes están convencidos a priori de lo que tienen entre manos. El grupo impulsor cantaba las bondades de Internet. Si además sumamos la campaña de publicidad creciente en prensa y medios de comunicación, era fácil que se intuyese como espacio de libertad, de fluidez de las comunicaciones, de apertura al mundo y como instrumento de cambio global. Si las poblaciones excluidas del Sur, de la ciudad o de donde sea hasta ahora no podían expresar sus problemas, sus reclamaciones y su información porque los medios de comunicación son un coto cerrado, esta tecnología cambia las reglas de juego. Internet, por tanto, se deseaba como un altavoz para las gentes sin voz, como una herramienta de transformación.
Pero las dificultades también han estado presentes. Como ya se ha señalado, en la fase experimental, las denuncias de elementos ultraconservadores, obsesionados en el acoso a algunas organizaciones radicales, supusieron traslados y tiempos de desconexión. La primera dificultad fue consolidar legal y físicamente el proyecto. Una vez creada la asociación SPIE y alojadas las páginas en el servidor de PANGEA el problema era y sigue siendo la vida cotidiana de las mismas. Porque lo que se ha constatado es que después del impulso inicial la rutina y la vida diaria tienden a presentar altibajos en la administración de las páginas y en el uso de esta herramienta. El reto para el SPIE y sus organizaciones es continuar en el trabajo de puesta al día, más cuando el número de integrantes casi se ha triplicado. En ambos casos, SPIE e integrantes la cuestión depende directamente de la implicación personal. En este sentido, las organizaciones pasan a un segundo plano, son sus miembros quienes han de tomar las riendas. Hemos comprobado que ha de ser una persona de cada organización la que se implique. Sin un sujeto por organización no hay Internet que valga. En algunos casos, se ha llegado a saturar el buzón de correo ¡una mega de tamaño! porque nadie se preocupaba de abrirlo. En otras, la sede de la organización sigue careciendo del modem que conecte el ordenador al teléfono, aunque los responsables respectivos mantienen el correo desde sus casas. Mientras que la actualización del SPIE como estructura común se ha resuelto con destreza y de manera ejemplar. De hecho, cumple el "teorema" anterior, es una persona la que asume al responsabilidad y se implica de lleno. En este caso, el coordinador técnico del SPIE, Pedro Ibáñez es una muestra que corrobora la afirmación anterior. SPIE es una organización sin ánimo de lucro y sigue queriendo ser así, lo cual obliga a contar con el trabajo voluntario y no remunerado de las personas de las organizaciones. Esto también define las virtudes y limitaciones del SPIE. Se ha de contar con las aportaciones de las personas implicadas que tienen que sacar tiempo del escaso tiempo que les queda después de resolver sus tareas cotidianas en el trabajo y en las organizaciones respectivas. A pesar de esa dificultad, el SPIE sigue creciendo y difundiéndose en el entorno de la ciudad de Zaragoza como una plataforma ciudadana que quiere ir a más.
El reto que ahora queda pendiente es consolidar una red ciudadana cada vez más plural y amplia de tal forma que los movimientos sociales de la ciudad se incorporen al agora virtual del SPIE. Este horizonte, presente en el grupo impulsor de la idea, se vislumbra como posible en tanto en cuanto se extiende el uso de la red a la sociedad. Cuando un colectivo ciudadano descubre la existencia del SPIE y un grupo de personas o una persona por asociación se muestra interesada en incorporarse a la red, la vinculación es casi automática. Pero todavía queda mucho para que esa red ciudadana se afiance y extienda. Es necesario simplificar mucho más el acceso y el uso de Internet y sus servicios. Cuando esa Tercera Ola suceda, muchas cosas cambiarán, pero el SPIE tendrá ya una trayectoria y una experiencia que aportar.
4.Actores Sociales
En principio, los actores legales implicados en el SPIE son entidades de la esfera no-lucrativa de la sociedad. Se pueden englobar bajo el término difuso y tan de moda, en España de ONG. El ámbito de acción de estas ONG incluidas en el SPIE, como ya hemos dicho, recorre un espectro amplio. Inicialmente eran cinco campos principales: el desarrollo, la ecología, los derechos humanos, la paz y la justicia social. Estos campos transcienden en sus repercusiones la dimensión local y alcanzan el plano de lo internacional. Una esfera internacional que se percibe de un modo distinto al navegar por esta red intangible que flota en el planeta. La distancia se diluye. Lo lejano está al alcance del ratón. Con un doble click entramos en escenarios impensables o en discusiones con otros sujetos que, lo más probable, nunca llegaremos a ver, en el sentido tradicional.
Los actores formales de esta plaza pública, la plaza creada en el SPIE son las organizaciones, pero en la práctica quienes toman la acción son sus sujetos internautas. A medida que se descubren las posibilidades de la nueva plaza dentro de las organizaciones, se amplia el uso, son más los usuarios y se pierden miedos de partida. En más de una ocasión son las contrapartes del Sur, esto es, ONG de países del llamado Tercer Mundo las que reclaman el uso del correo electrónico como medio de comunicación eficaz o las que llegan al buzón de la organización para presentar proyectos o solicitar apoyos. Los colectivos más activos utilizan la red para difundir noticias silenciadas por los mass media y para convocar a mil y una actividades: desde asistir a manifestaciones, a cursos, a conferencias y también a participar en bombardeos electrónicos mail bombing. La acción, por tanto, tiene dos planos de ejecución: el puramente electrónico y el cotidiano habitual. El primero es un territorio que se está explorando. Sólo los más avezados entran en el chatting, en listas de discusión o en conferencias privadas. Y también está en expansión, puesto que la tecnología sigue incorporando capacidades, por ejemplo, las videoconferencias. En segundo lugar, el territorio tradicional de la acción se mantiene con sus propias inercias ya conocidas en otros movimientos sociales, pero sumando la difusión y divulgación que posibilita esta nueva herramienta.
Las organizaciones implicadas en el SPIE actúan a través de sus sujetos. Aunque la acción se presente como colectiva está siempre en manos de quien se pone al teclado y frente a la pantalla. Es una acción individual que varía en función de la actitud intencional de cada persona. Esa actitud ante esta herramienta permite elaborar una tipología. Quizá sea aplicable y comparable a otras situaciones equivalentes. En su día, otras innovaciones tecnológicas con sus máquinas, produjeron respuestas similares. En este caso, a partir de la observación repetida de los diversos grupos que constituyen SPIE podemos definir nueve tipos: el pionero, el convencido, el detractor, el converso, el novato, el experto, el pragmático, el apático, el profeta. Son tipos de actores descritos a partir de la observación de las organizaciones que constituyen el SPIE. Es una tipología que puede ser aplicable a otros foros y no pretende ser exhaustiva. La lista que se ofrece refleja tendencias. En los grupos, se constata que las personas pueden participar de varios de los tipos descritos a la vez. Aunque suele primar uno por encima de los otros, casi siempre en función de dos variables.
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Otros dos actores sociales que encontramos en este universo de estudio son de tipo virtual. Es decir, son actores de los que se habla aunque nunca están. Actúan como referentes: los buenos y los malos, amigos y enemigos. Unos, los amigos, son aquellos por los que se trabaja, en nombre de los cuales se defienden estrategias o se justifican cualquier tipo de actividades. Son esos que se dice que no tienen voz. Otros, los enemigos, son los poderosos de la sociedad que siempre se adaptan a las nuevas formas de poder. Son esa hidra contra la que siempre hay que pelearse y sirve de legitimación para seguir peleando. Tanto unos como otros no están allí, se nombran en la escena y su rol es siempre una recreación.
En la práctica, el perfil del usuario dentro de las organizaciones tiende a ser más varón que mujer y más joven que viejo. Aunque lo cierto es que no hay una regla general puesto que depende de cada colectivo. La cuestión más determinante es la edad. Tiende a darse una mayor facilidad entre quienes se encuentran en la franja de los 25 a 35 años. Independientemente del sexo y de la edad, también es determinante el conocimiento previo de informática. Cuanto menos se conoce, más distancia se constata respecto de Internet y sus recursos. La matización más importante que hay que señalar va en esa línea. Para acceder a la red, en la sociedad española como en otras que conocemos, todavía hay que disponer de unos cuantos privilegios: computador, teléfono, modem, conocimientos de inglés, tiempo y dinero. Con lo cual, esta tecnología está excluyendo de su universo a una gran cantidad de población. Ésta es una de las limitaciones. Aunque para muchos, tal y como están las cosas, la red sirve de muy poco en lo que afecta a la vida cotidiana de la mayor parte de la ciudadanía. Todavía no se notan las "grandes ventajas" de la red, ni tampoco permite unos beneficios que sean tangibles y directos. La limitación intrínseca a la red es la densidad de población a la que afecta. O se convierte en un verdadero producto de masas, tan fácil de utilizar como el mando a distancia de una televisión o no será. Al menos con las generaciones actuales, queda mucho por hacer. Ese cambio revolucionario del que se habla (Castells, 1997), (Cebrián, 1998), (Tapscott, 1998) está por llegar, como veremos en el apartado 6.
5.Conquistas y errores.
El SPIE, pese a su reciente aparición, ha supuesto para los grupos integrantes la constatación práctica de la Aldea Global. A diario llegan noticias de lo que sucede en Chiapas, Guatemala, Chile o incluso Camboya. La pantalla del ordenador es una ventana abierta al vecindario del mundo. El trabajo de los colectivos implicados ha mostrado que Internet puede ser utilizado como instrumento de transformación del mundo en el que vivimos. Los primeros pasos se han centrado en la difusión y recepción de información. Esta misma información abre las puertas a la verdad... lo que puede parecer una frase excesiva. Pero no lo es. De hecho, esta pequeña experiencia ha mostrado que la implicación de colectivos sociales en proyectos de este estilo va más allá de los mismos colectivos. La creación de redes que cuentan, explican y, a veces también, alertan sobre sus realidades locales a otros grupos de redes tiene un eco creciente e importante. Esas redes tienen capacidades pequeñas para actuar, pero en la medida que suman y coordinan sus esfuerzos se convierten en cajas de resonancia que rompen con estructuras de poder consolidadas. Es un modo de actuar de alcance insospechado y no experimientado en profundidad. Si nuestro mundo camina a lo que se llama ya sociedad de la información la presencia ciudadana es una cuestión fundamental.
Pero, como todo lo humano, es una realidad ambivalente. Las nuevas tecnologías de la información pueden ser consideradas, en algunos de sus aspectos, como instrumentos, que pueden ser muy útiles. Y sólo lo serán en la medida que los hagamos útiles. Pero el exceso de información de la red puede ser utilizado como un mecanismo más de la censura mediática en las sociedades democráticas (Ramonet, 1997). La información se convierte en saturación si desborda y en ignorancia si no se asimila. En nuestras sociedades aparentemente regidas por las leyes del mercado, donde todo se compra y se vende, las parafernalias de los internautas pueden ser sólo un producto más. Una forma más de alienación, en el peor sentido de la palabra. En Internet hay y habrá cada vez más cosas que ver, mirar y escuchar. Algunas no servirán para mucho. Algunas serán incluso contraproducentes. En cualquier caso, sólo en tanto que se desarrollan redes ciudadanas con estos nuevos instrumentos, tenemos por delante la posibilidad de reconstruir formas de acción que superen las contradicciones actuales.
Las perspectivas que se plantean las organizaciones integrantes del SPIE insisten en esa repercusión práctica y en pro de una ciudadanía universal. En la medida que se hacen accesibles los nuevos recursos de estas tecnologías, comienzan a resquebrajarse las formas hasta ahora conocidas de información. Aunque prestigiosos informes nos hablan de nuestro planeta como una vecindad global (TCGG, 1995), todavía queda mucho por recorrer para conseguir que este vecindario sea cada vez más humano. Las nuevas tecnologías pueden ser un instrumento. El reto de las organizaciones sociales es utilizarlas.
Las conquistas son más de las que se valoran y menos de las que se desean. La más destacable es que este invento funciona. La segunda es que se van sumando otros colectivos y el tejido ciudadano aumenta. El primer error es pensar que esto sirve para mucho. La red no da más que el resto de las formas de participación algunos preferirán decir militancia en organizaciones. No es una palanca de cambio directo. Ni tampoco responde a la mentalidad de máquina expendedora, echas una moneda y sale un mundo distinto. Internet es un gran escaparate y una forma distinta de comunicarse y comunicar al mundo. Es un gran escaparate, se trata de atraer las miradas de los demás para conseguir lo importante: su atención. Una vez que sus sentidos se dentengan en nuestras páginas se conocerá todo eso que el silencio de los grupos mediáticos no muestran. Pero hay dos errores importantes: uno, pensar que con la tecnología ya está todo resuelto, otro, que con esta nueva herramienta no sirve para nada. Estas tecnologías, nuevas para el público en general, sólo son una pieza más para la vida en la polis, tanto en uno como en otro extremo, la cuestión de fondo es la participación ciudadana.
6.Coda: cambio cultural.
El caso del SPIE es una plataforma privilegiada para asistir a este proceso de cambio social. Los significados socialmente compartidos se transforman. Los actores implicados se apropian y crean nuevas formas de lenguaje. SPIE es un lugar de experimentación y de innovación, tanto para las personas y organizaciones implicadas como para los científicos sociales que lo quieran observar. El cambio cultural se manifiesta, al menos, en tres elementos: aparición de nuevos códigos de lenguaje, reorganización del tiempo y del espacio de las organizaciones, sedimentación de rutinas y pautas tanto individuales como colectivas.
1.Los códigos del lenguaje vinculados a las tecnologías de la información y de la comunicación tienen un umbral de esoterismo gradual. Quienes dominan la jerga más técnica http, ftp, html, url, gif, dns ocupan una posición dominante en las conversaciones. Los grados en el control de los nuevos vocablos y sus correspondientes acrónimos confieren status. Se repite la máxima de quien tiene las palabras tiene el poder. En esta ocasión, es un poder con dos niveles: como prestigio ante los otros y como dominio de unas herramientas. Quienes se han introducido en las primeras nociones comienzan por incorporar en sus expresiones habituales metáforas y términos web, mail, bookmark, chat, conferencia, lista que tambien confieren prestigio, pero saben que les queda mucho por aprender. A esto hay que sumar la dificultad añadida por el excesivo peso del inglés en este campo. Pero cuando los nuevos códigos se controlan, entonces se pasa a jugar con ellos en la lengua propia. Se contruyen bromas y juegos de palabras utilizando el idioma propio, en este caso, el español. El salto más importante se produce cuando ya se va más allá de la navegación por la red y se es capaz de editar las propias páginas. Para entonces, las innovaciones más recientes en java demandan seguir compulsivamente detrás de las innovaciones. No hay tiempo para respirar y reposar. Aunque sólo unos pocos están inmersos en ese afán. A nivel de las organizaciones se ha asimilado con relativa rapidez el paso de la iniciación básica al dominio de la jerga técnica e incluso a la edición de las propias páginas. Los diversos software a disposición de los usurarios lo permiten con más facilidad. De la escritura manual en HTML se ha pasado a unas mágnificas utilidades y aplicaciones donde no hay nada que memorizar. Y esto mismo ha sucedido con el intercambio de información. Los nuevos códigos de lenguaje que van asociados a Internet ya no son tan nuevos. Se han incorporado a la vida cotidiana. De la misma forma que cualquiera mira su buzón tradicional, ahora se enciende el ordenador propio o el de la organización para comprobar si tiene algun correo electrónico. Los ficheros, los documentos, los artículos se pasan a través del correo-e o por ftp. El esnobismo de las siglas deja de ser tal y se convierte en lenguaje cotidiano para quienes ya saben de qué se está hablando. Mientras que para quienes se van quedando al margen se abre una nueva barrera de exclusión. El cambio cultural crea nuevas fronteras: un nuevo analfabetismo, en esta ocasión, informático. Las amenazas y las promesas comparten el sustrato de estos códigos.
2.El tiempo y el espacio se reorganizan lentamente. Los augurios vaiticinan cambios drásticos en el horizonte. El planeta, la especie humana se dirige a un modelo nuevo de economía, de orden político y de prácticas sociales provocados por el cambio de coordenadas espacio-temporales. En las organizaciones del SPIE esto sólo se vislumbra en el horizonte. La experiencia muestra que algún día sucederá, pero queda mucha distancia. Está por explotar. Aunque es cierto que se pueden enviar mensajes, comprar algunos productos, consultar horarios de viajes, leer la prensa del día y otras cosas más sólo estamos en los comienzos de la sociedad digital. Los gurus pronostican cambios planetarios. Mientras llegan, como mucho se experimenta una cierta redistribución del tiempo individual. La relación con el ordenador personal se hace más personal que nunca, esto es más individualizante. Suelen aumentar los intercambios de mensajes, pero se reduce la comunicación cara a cara. Quienes trabajan en organismos públicos o de empresa que permiten la conexión permanente a la red el correo electrónico es lo primero que se conecta al llegar al puesto de trabajo. Quienes sólo acceden a través de su conexión en el domicilio particular raro es el día que no abren su correo. Pero también el caso diametralmente opuesto. Por no saber, ni siquiera saben la contraseña de su cuenta de correo. En las organizaciones del SPIE se han dado ambos extremos, aunque en la actualidad predomina el uso diario de la red. Las organizaciones más activas y activistas están constantemente difundiendo noticias. El resto se dedica a recibir mensajes de las numerosas listas de distribución de noticias que los han incorporado en sus directorios. En la práctica cotidiana, se descubre una paradoja de este sistema de comunicación. Por un lado, el correo-e se convierte en un caudal de información descomunal, difícil de asumir y procesar. Por otro, es el mejor sistema para divulgar rápidamente una información. Aunque después no se sepa a ciencia cierta si el receptor ha llegado a leer el mensaje o lo ha tirado directamente a la papelera. El tiempo de la comunicación rompe con el continuo tradicional y se convierte en un fluido discreto donde podemos disponer de nuestro tiempo con más libertad. El tiempo se rompe permitiendo que la comunicación sea. Pero el cambio importante se da en la dimensión espacial. Las distancias, que ya fueron acortadas por el teléfono y fax, ahora se hacen más pequeñas. Los documentos, los artículos, la información en general no tiene fronteras: sólo la capacidad para generarla del emisor y la capacidad de lectura y absorción del receptor. El canal de comunicación se ha ensanchado de tal modo que acerca los extremos. El espacio se hace virtual. Si alguien quiere protestar contra un gobierno o una empresa situadas a miles de kilómetros de distancia, ahora puede saturar su servidor de correo sin salir de casa. Si alguien quiere comprar en una tienda electrónica que supuestamente está cruzando los mares, sólo tiene que entrar en su formulario/mostrador electrónico. Las distancias espaciales siguen siendo las mismas, pero la vivencia de ellas es radicalemente distinta. Eso, una vivencia cada vez más individualizada.
3. La sedimentación de rutinas y pautas es otro elemento del cambio cultural. En las personas y grupos que forman el SPIE se observa la creación de nuevos hábitos causados por estas tecnologías. La conexión al servidor de correo se hace diaria en la mayoría de los grupos. Incluso los que eran más reticentes comienzan a disfrutar del envio de mensajes. Uno se cuela en la dirección del receptor cuando quiere. Y si la comunicación es fluida, comienza a experimentar la cercanía del otro sea a través de unos textos que se teclean en Haiti, por ejemplo, para un mismo trabajo de investigación. Entonces se pueden dar procesos de cooperación y trabajo compartido en la distancia. En algunos grupos del SPIE, la fase de experimentación inicial se ha superado pasando a proyectar modos de organización del trabajo distintos. Quienes ahora comparten despacho se situarán a cientos de kilómetros de distancia para seguir trabajando. En el polo opuesto, dentro del propio SPIE, se observa que hay mucha rutina que generar. Por ejemplo, dentro de los servicios comunes de servidor se diseño una página dedicada a la agenda común. Esta agenda se usa poco, tanto para difundir información como para saber de ella. Hay varios factores a considerar. Uno, las asociaciones se olvidan de enviar sus calendarios de actividades. Dos, las personas encargadas de mantenerlas han tenido altibajos. Tres, da la impresión por el número de visitas que no es una página a la que se recurra. Aunque existe la convicción y se valora positivamente el papel de la agenda, ésta no acaba de activarse recogiendo el sinfin de actividades que se desarrollan en la ciudad. Es una rutina por generar. Mientras llega, la responsabilidad fundamental radica en las propias organizaciones del SPIE que han de activar el proceso. En el horizonte se postulan pautas políticas novedosas que conectarán con lo que se llama democracia electrónica, como forma de consulta directa a la ciudadanía, consulta tecnológicamente viable y en la cual se debe pensar. Las rutinas actuales pueden ampliarse en tanto en cuanto se dan los pasos de los que ahora se habla. El modelo participativo y ciudadano apunta a un cambio de horizonte cultural y del orden de legitimación política.
7.Epílogo: metodo de investigación.
El estudio del SPIE lleva a reflexionar sobre el proceso mismo de investigación. Algo que puede parecer a simple vista una narración densa de la historia reciente de un movimiento social en una ciudad europea recoge en sí mismo una creciente y compleja red de preguntas. Es un caso que refleja la dificultad de la investigación del cambio social. Se pueden precisar los detalles de la situación de partida, pero no se ve todavía la estación término. Asistimos, por tanto, a la producción del cambio en sí, a su acontecer. Y esto nos sumerge en un ámbito epistemológico apasionante. Para dar razón de lo que sucede hemos recurrido a los métodos y técnicas cualitativas. Pero con ello no se acaba de solucionar el alcance y validez de los mismos, más cuando comprobamos lo efímero del proceso.
En este epílogo formularé unas cuantas afirmaciones, quizás ingenuas, sobre las que seguir pensando:
1.Investigar fenómenos o acontecimientos sociales supone tres fases de un mismo proceso: sumergirse en el asunto, atrapar sus contenidos y (re)contarlo interpretando. Lo cual es paralelo y distinto a lo de "capturar, construir y constatar" (Ortí, 1998) o a lo que dice Ibáñez (1986,p.31) citando a Bourdieu"para quien el hecho científico se conquista, se construye y se comprueba".
2.Sumergirse en el acontecimiento a estudiar significa que hay que dejarse impregnar por el máximo de información posible. Es observar hasta nadar en la propia observación. Sabiendo que como observadores debemos salir a la superficie para tomar aire.
3.Esto presenta varios problemas. En el momento que alguien se lanza a investigar un fenómeno modifica ya el campo de estudio, con lo cual es importante que dé razón de dónde se sitúa y qué hace.
4.Al sumergirse en la investigación que es un segundo escalón del sumergirse se ha de tener presente el par compromiso/distanciamiento. Ambos son inextricables.
5.Investigar exige un doble ejercicio de vigilancia, hacia lo observado y hacia el trabajo de observación. En ambas dimensiones, se atrapan los contenidos de lo que se está investigando.
6.Investigar es un ejercicio de la voluntad, un acto intencional al que se le demandan datos y conclusiones... reproducibles y contrastables por otros observadores.
7.Al investigador se le piden resultados
8.El investigador no es un profeta, ni un adivino, pero debe profetizar y formular pronósticos.
9.La tentación del investigador es expresar sus conclusiones sin sumergirse en la realidad. O sumergirse en la realidad y creer que ¡ya! la tiene.
10.Atrapar los datos y la información del asunto a investigar es dar forma a la realidad en la que se está moviendo el investigador.
11.Esos datos y esa información pueden ser contables y deictizables lo cuantitativo o no, y entonces sólo podemos ir describiendo sus límites, sus rasgos lo cualitativo.
12.La tentación es ir a investigar con la regla de medir parámetros y sólo con eso. O su contrario, palabras y sólo palabras.
13.La necesidad del investigador es abrir horizontes para absorber el mayor número posible de gestos, de detalles, de palabras, de números...
14.Investigar es aspirar a abrir el infinito de pequeñez (Pascal, 1987) que cada acontecimiento recoge y el infinito de grandeza (Pascal, 1987) en el que se ubica.
15.El objeto a investigar se construye al tiempo que genera su propio método de apropiación. La metodología de la investigación, si quiere ser eficaz, debe ser abierta y flexible al objeto. Si no es así, corremos el riesgo de ver lo que ya vemos antes de mirar sin atender a lo que acontece.
16.Atrapar los datos y la información del objeto de estudio es mostrar una hipótesis en su contexto, una construcción explicativa que se ajusta a lo que se observa.
17.Al objeto llegamos siguiendo sus huellas. Hay que cazarlo y disolverlo totalmente. Cuando sus entrañas forman parte de las nuestras entonces podemos comenzar a contar a otros.
18.No basta con una sola digestión. Hay que sedimentar constancias y señalar volatilidades.
19.Atrapar el fenómeno es distinguir perceptivamente sus elementos, sus límites, sus relaciones, sus estructuras y diferenciarlos en nuestro discurso explicativo posterior.
20.Estamos siempre limitados. Primero, por nuestro propio lenguaje y por las palabras que emiten los protagonistas de la acción. Segundo por nuestra condición temporal, nada vuelve a ser igual. Al final, investigar es un ejercicio de interpretación de lo que ya nunca más volverá.
21.El producto resultante son narraciones de una realidad siempre mayor que su descripción. El reto es formular descripciones densas que incluyan el mayor número de información necesario y el mínimo pertinente. Algunos se conformarán con comprender, otros querrán administrar y quizá alguien quiera transformar el mundo que nos rodea.
Para hablar de la complejidad es necesario sumergirse en ella, esto es, en el mundo que nos envuelve para atrapar sus redes e interpretar contando de nuevo lo vivido. Sabiendo, que nuestras palabras siempre serán insuficientes.
Bibliografía:
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(1993): "Apuntes para una Semiótica e los contextos sociales". Manuscrito de un curso impartido en el verano 93 en Chile. copia mimeografiada.
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