Debate sobre "FELIX MARIA SAMANIEGO "
Abierto por Francisco Arias Solis

Texto a debate
EN EL II CENTENARIO DE LA MUERTE DE
FELIX MARIA SAMANIEGO (1745-1801)

“En una alforja al hombro
llevo los vicios;
los ajenos delante,
detrás los míos.
Esto hacen todos;
así ven los ajenos,
mas no lo propios.
Felix María Samaniego.

LA VOZ DE UN VERDADERO FABULISTA

Samaniego considera la fábula como un cuento moral, y por lo tanto útil, una narración con
vistas a que el lector escarmiente en cabeza ajena. El verso le parece lo más adecuado, porque
así pueden ser aprendidas con más facilidad por los niños y los jóvenes, por su “musicalidad y
dulzura”.

Samaniego sostuvo varias polémicas y enemistades personales con Iriarte, por ejemplo, de quien
era gran amigo, antes de que éste dejara de otorgarle la prioridad fabulística en su prólogo a las
literarias. Si Iriarte se lleva la palma por la originalidad de los temas, Samaniego le aventaja en
viveza, en numen descriptivo, en robustez de versificación, en poesía.

Felix María Samaniego nace en Laguardia, provincia de Alava, el 12 de octubre de 1745.
Samaniego parte para Bayona en 1758. Allí estudia Humanidades y Latín, aprende a tocar el
violín y la vihuela. De aquí parte su inclinación por la música que le acompaña toda la vida.
Samaniego es uno de los diecinueve primeros miembros de la Real Sociedad Vascongada,
creada bajo la orientación del conde de Peñaflorida. En 1775 Samaniego es elegido alcalde de la
villa de Tolosa. Traduce algunas fábulas de Fedro, Esopo, La Fontaine y otros clásicos. La
Sociedad Vascongada va creciendo y afianzándose. La preocupación por la educación los lleva a
crear el Seminario de Vergara. Los cursos se inauguran en noviembre de 1776. Samaniego
colabora con entusiasmo en la constitución y funcionamiento de este centro pedagógico al que
Jovellanos elogia en sus Diarios.

En 1777 ya tiene el primer libro de fábulas que envía a Tomás de Iriarte, poeta reconocido. Este
envía una carta llena de alabanzas al conde de Peñaflorida y al escritor su último libro El Poema
de la Música. En reconocimiento, Samaniego versifica: “En mis versos, Iriarte, / ya no quiero
más arte / que poner a los tuyos por modelo...” En 1871, Samaniego publica Fábulas en verso
castellano para uso del Real Seminario Bascongado. Con esta obra pretende entender una de las
preocupaciones fundamentales de la Ilustración, como es la educación de los jóvenes. La fábula
se adecua bien a las exigencias ideológicas. Es un género humilde y sencillo. En ella hablan
animales, actúan y sienten (también vegetales y objetos inanimados) como los humanos.

Las mejores fábulas de Samaniego son Apólogo de los dos ratones, que contrapone la dualidad
ciudad-campo; La cigarra y la hormiga, sobre el trabajo y el ocio; La gata con cascabeles, en
que desprecia la apariencia, Los gatos escrupulosos, sobre la hipocresía de quienes sólo dejan de
cometer malas acciones cuando les falta oportunidad para triunfar en su empeño; La lechera, la
más famosa y la mejor de todas; en total son ciento treinta y siete apólogos en cuya metrificación
abundan el romancillo, la décima, la silva.

Samaniego escribió, y mandó quemar a la hora de su muerte, unos cuentos eróticos que no
fueron reunidos hasta el siglo XX bajo el título de Jardín de Venus. Se trata de burlas de frailes y
monjas de mucho chiste, regocijo y procacidad. Por algunos de estos cuentos poemáticos dictó
auto de prisión contra él, el tribunal de la Inquisición de Logroño.

Samaniego es nombrado comisario en Corte y el fabulista parte para Madrid, en 1873. En las
tertulias madrileñas gana fama de versificador, de animador y gran conversador. La relación con
Iriarte se convierte en enemistad. Y Samaniego escribe: “Tus obras Tomás, no son / ni buscadas
ni leídas / ni tendrán estimación, / aun cuando sean prohibidas / por la Santa Inquisición”. En
1784 publica su segundo volumen de fábulas. De estas fechas debe ser también los “cuentos
verdes” y las décimas Ridículo retrato a un ridículo señor y A unos amigos preguntones.

Enfermo y cansado, después de tres años, sin haber conseguido grandes cosas en su gestión con
el gobierno central, decide volver a Bilbao, y después a Laguardia. Durante 1793, Francia
declara la guerra a España e invade Cataluña y el País Vasco, Samaniego pierde muchas de sus
riquezas. En ese mismo año el fabulista es procesado por la Inquisición por tener libros
prohibido. De estos y otros episodios surge su fama de irreligioso y anticlerical. Félix María
Samaniego muere en Laguardia el 11 de agosto de 1801.

Si actualmente se extiende el gusto por la prosa poética en el siglo XVIII parece buscarse la
prosa en verso. Iriarte escribe cartas en verso, y Samaniego pide raciones en décimas. En verso
se defienden logros científicos, descubrimientos, conquistas sociales. Sin embargo, para los
ilustrados como para Platón, los poetas son peligrosos; así, esta lucha dentro de sí mismos lo
constriñe a controlar su “inspiración”. Hay que lograr el máximo de comunicación con los
mismos elementos, quitando florituras y despliegues retóricos; por eso se habla de prosa. Y
como dijo este verdadero fabulista: “Así frecuentemente / el hombre se deslumbra con lo
hermoso; / elige lo aparente, / abrazando tal vez lo más dañoso; / pero escarmienta ahora con tal
cabeza: / el útil bien es la mejor belleza”.

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Siempre podemos hacer algo por la Paz y la Libertad.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de
Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm


Añadir un nuevo mensaje

Mensajes recibidos.

[ Ver todos los debates ]