Hay unos 94.000 habitantes (en la capital 34.000 y en el resto de la provincia 60.000).
Es la provincia de Soria un compendio de recuerdos históricos, monumentos artísticos y parajes naturales de inusitada belleza que se suceden a lo largo de los
10.000 Km2 que ocupa la submeseta norte, la parte más oriental de Castilla y León.
El Duero, padre Duero, nacido en sus montes, atraviesa una geografía de frondosos
pinares y pueblos tan blasonados como antiguos.
De las cumbres nevadas de Urbión, cuna del Duero, a las suaves márgenes del Jalón, por tierras de Medinaceli, la provincia se consolida a partir de asentamientos prehistóricos y poblados prerromanos como Termancia o Numancia. La primera noticia de la capital se fecha en el año 868, cuando sus habitantes se sublevaron contra el emir de Córdoba. Conquistada y repoblada en los siglos XI y XII, pasó a formar parte de la corona de Castilla en 1136. Alfonso VIII premió su fidelidad con Fuero, y Alfonso X le concedió el título de Ciudad. Durante el medievo se perfeccionó el municipalismo, que dio origen a los Doce Linajes, institución única y peculiar de la que desciende toda la nobleza soriana. El concejo de la Mesta revitalizó la economía e importancia social de Soria, compensando las pérdidas acarreadas con la expulsión de los judíos. Con las invasiones francesas ve devastados sus territorios y parte de la monumentalidad heredada. Los siglos XIX y XX consolidan la decadencia soriana que, no obstante, ofrece unas posibilidades para el desarrollo turístico de primer orden.
El paisaje soriano es paisaje de tierra adentro. La zona de los altos pinares, al
noreste de la provincia, es una de las más bellas que en tierras sorianas se puede
encontrar. Cerca de allí, las lagunas Helada y Larga y, un poco más lejos, la
Laguna Negra, de origen glaciar. En las faldas del Urbión, el pantano de la Cuerda
del Pozo sintetiza en él todas las posibilidades de recreo acuático (vela, windsurf,
esquí acuático, piragüismo, natación, pesca...), contando en sus orillas con playas e
infraestructura para el goce de sus visitantes. No muy lejos de aquí la sorpresa que
nos aguarda al llegar al Parque Natural del Cañón del Río Lobos. El Valle de Tera,
al pie de la sierra Cebollera, es una pequeña región de Soria de extraordinaria
belleza. Presenta un paisaje suave, extremadamente bucólico, con verdes praderas.
Desde Soria capital, al norte, la sierra de Alba y sus inmediaciones. En esta tierra de trashumancia, de aire seco y purísimo, hay dos puertos de montaña, el de Piqueras y el de Oncala.
Soria monumental
La capital entera es un monumento. Santo Domingo, construido en la segunda mitad
del siglo XII, posee una completa y rica fachada románica.
San Juan de Rabanera,
del siglo XII, es una muestra peculiar del románico castellano, con un interesante
tímpano procedente de San Nicolás. Cerca ya del Duero se encuentra la concatedral
de San Pedro, de portada plateresca y claustro románico del siglo XII. En la margen
izquierda del río, fuera ya de la ciudad, se levanta uno de los monumentos más
originales del arte románico: San Juan de Duero. Antiguo monasterio templario,
conserva aún la columnata de su claustro originalísimo, de traza románico-oriental.
Siguiendo la margen izquierda del río se encuentra la ermita de San Saturio, patrón
de la ciudad, que se levanta sobre una roca al borde de las aguas. De planta
octogonal, su interior está totalmente decorado por pinturas de Antonio Zapata.
Paralela a la arquitectura religiosa, está la severa y noble arquitectura civil. Los
palacios y las casas señoriales abren sus blasonadas puertas a la calle Real, a la de
la Aduana Vieja y a la de los Caballeros. Mención aparte merece el grandioso
palacio de los Condes de Gómara, verdadera joya arquitectónica de estilo
renacentista. Gran interés histórico tiene el Museo Numantino que guarda los
hallazgos procedentes de la ciudad de Numancia y que también reúne restos prehistóricos de Torralba, de
la villa romana de Cuevas de Soria y otros procedentes de Clunia: bronces, monedas
y piezas visigóticas.
A ocho kilómetros de Soria se encuentran los restos de Numancia, antiguo casco celtíbero célebre por la heroica resistencia que mantuvieron sus habitantes contra el ímpetu de las legiones romanas. Otras ruinas de excepcional interés son las de la antigua Tiermes, ciudad celtíbero-romana donde quedan huellas de viviendas rupestres excavadas en la roca y numerosos restos romanos.
Pueblos con nombre de evocación poética como Almazán, Catalañazor, Burgo de Osma, Ágreda, Berlanga de Duero, Medinaceli, Rello, Gormaz, Morón de Almazán, Monteagudo de las Vicarías, Almenar de Soria, Casillas de Berlanga..., acogen arquitectura románica, gótica, mudejar y renacentista, configurando el estilo de la zona; incluso cisterciense lo encontramos en el Real Monasterio de Santa María de Huerta.
Datos sociales de Soria
Toda la provincia es especialmente apta para el ejercicio de la caza. Las especies mayores más abundantes son: el ciervo , el venado, el corzo y el jabalí; dentro de la caza menor: la perdiz roja, conejos, liebres y palomas torcaces.
La pesca también depara jornadas de gran interés al aficionado, con excelentes capturas de trucha y cangrejo. La trucha en los pantanos de la Cuerda del Pozo y de los Rábanos, y en los ríos Tera, Revinuesa, Razón, Ucero y Jalón. Cotos Nacionales de trucha hay en el río Abión, en el Ucero y la Laguna Negra.
El folclore en Soria
El folclore de Soria tiene caracteres muy propios, identificados plenamente con la personalidad de su pueblo. En la capital se celebran las Fiestas de San Juan o de la Madre de Dios, declaradas de Interés Turístico, de gran antigüedad y colorido, a partir del 24 de Junio, si este día es jueves, y, si no lo es, a partir del jueves siguiente, girando alrededor de la figura del toro. En San Pedro Manrique, los días 23, 24 y 25 de junio, también declaradas de Interés Turístico, se celebran las populares fiestas del Paso del Fuego y las Móndidas. Otras espectaculares fiestas son la Pinochada, en Vinuesa, del 14 al 16 de Agosto. Reseñables también son las fiestas del Toro Júbilo, en Medinaceli (del 11 al 14 de Noviembre), así como las Jornadas Gastronómicas de la Matanza, que se celebran durante los fines de semana de los meses de Febrero y Marzo en el Burgo de Osma.
La artesanía y gastronomía de Soria
La artesanía soriana adquiere el carácter de arte en la cerámica, siendo prestigiosa y
como más representativa la realizada en Boos, Tajueco, Quintana Redonda, Deza,
Ágreda y Almazán.
Dentro de la gastronomía, la provincia de Soria participa en el conjunto de las especialidades de la cocina, es decir, de los asados. Luego hay otros dos platos más peculiares como la trucha al horno ahumada. Son exquisitos los cangrejos a la soriana, la perdiz y la codorniz, y la ternera a la plancha. Pueden degustarse aluviones del Burgo de Osma con oreja; níscalos a la cazuela, chorizo de Soria, de gran renombre. Entre los postres cabe destacar las mantecadas de Soria y las yemas de Almazán. Todos estos manjares han de ser regados por los vinos de la Ribera del Duero.
